La primera y la dos sin publi. Quien nos lo iba decir.
El otro día me encontré esto antes de Muchachada, que ya no hay publi pero los bloques de autobombo son generosos que te cagas.
¿Quien se lleva las pelas de esos DVDs? ¿Cual es el límite para hacer publicidad a los productos de la casa? ¿Todo vale mientras se llame igual que la producción propia?
Por esta regla de tres se podría promocionar todo su merchandising. Su DVD, su BSO, su DVD edición especial, la película, un dvd edición del coleccionista, el videojuego, las camisetas y el juego de rol, el libro que siempre se saca a posteriori, viajes organizados con touroperadores a los lugares de rodaje, espaditas, sombreros y enaguas, la vajilla del águila, el vino águila roja con dominación de origen de la ribera, los coleccionables la serie, y el parque de Águila Rojilandia en la provincia de Albacete....
Que a mi me la suda, que de algún modo se tendrán que financiar, que no todo va a ser cultura... Pero hay lo dejo, sobre la roja.
Estamos mal acostumbrados. Exigimos a nuestros cargos públicos ser guapos, elegantes, bien vestidos, simpatuicos, sonrientes, atractivos, informales y arreglaos... No concebimos la política sin asesores de imagen, (sin ellos parecerían todos sindicalistas)
¿Pero que pasaría y les mandaríamos a la mierda, si se fueran todos al paro?
Fue una cyber amiga la culpable de que revisara mentalmente y vía youtube, los spots más tristes y los más guapos. Los que mejor saben jugar con la melancolía, el cariño, el sentimiento de perdida, y de algún modo la nostalgia.
El siguiente spot es mediocre, pero tiene una banda sonora difícil de pasar inadvertida. Basta escuchar 20 segundos, para quedarse colgado con la voz y los acordes. (Para muestra un chocolat soul)
El tema es de Antony an the Johnsons, y se llama "Hope Theres someone" (os recomiendo que lo veáis hasta subidón final)
La publicidad se sirve de música melancólica, evocadora y bucólica, para activar todos los mecanismos de la memoria, y que estos a sus vez activen sensaciones vividas. El efecto conocido como "Ay que bonito"
Y si mezclamos sintonías tristes, con niños, y desgracias... nos queda un cóctel molotov removedor de visceras y sentimientos.